Ginny Calderon

Colorado


Mi marido había sido acusado de un crimen 

que no cometió y lo declararon culpable. 

Hablé yo directamente con la juez— 

Prácticamente lo evidencié delante de la juez el la corte. 

Pero la juez ya no podía hacer nada

porque ya lo había hallado culpable.

Me dijo, "Apela", y dejó una nota. 

Apelé y sí, aceptaron la apelación. 

Regresamos a juicio y a lo último 

lo declararon no culpable, gracias a Dios. 

Pero la jueza le dio a mi marido, Alfonso 

dos años de probation 

para ver si él podía arreglar su situación migratoria.

Ella pensaba que al darle los dos años de probation 

él no iba a ser deportado. 

Pero ya tenía un hold de emigración 

por haber estado en un caso criminal, 

aunque no fuera culpable.

Ella sabía que lo iban a buscar—

o que le iban a abrir un expediente porque 

nosotros se lo explicamos a la jueza. 

Lo que no contábamos era que el primer día 

de su primer cita del probation 

el oficial lo entrega a ICE.

Dije, "¿Cómo es posible que hemos hecho todo esto 

para que este señor venga y lo entregue?”

Yo fui y le dije al oficial, "¿Por qué hiciste eso?”

Me dijo, "Ay, yo no sé. Yo no sé ni cómo funciona." 

"Así que, por favor, haz las llamadas que tengas que hacer." 

Le dije, " Tú sabes que hiciste algo muy malo. 

Ojalá que Dios te perdone porque yo no.”

Durante todo este proceso de detención

la jueza no le quiso dar una fianza a mi marido. 

No le quiso dar un bond para salir 

y pelear su caso afuera.

Quedó adentro de la detencíon por mas de un año.

Mi hija la más grande, la mandamos el día de la corte

porque ella iba a testificar en favor de su papa. 

Pero esta señora era la jueza, Nina Carbone

una de las primeras siete juezas 

que puso el presidente Trump.

Ella mandó callar a mi hija. 

Mi hija iba con todo el entusiasmo de decir, 

"Voy a defender a mi papá", 

y la jueza dijo así, "No. Cualquier ruido que hagas 

o cualquier expresión, te sales de mi corte.”

Eso la afectó muy negativa a mi hija hasta no quiso decir nada. 

Se lo negaba su aplicación de quedar esa día.

Pero en el papel la jueza puso que era muy buena persona,

El llanto de mi hijo cuando ella nos dijo, 

"Es que ellos no están sufriendo demasiado.

Van a estar bien porque se van a quedar."

Y yo así, "¿Cómo es posible?

¿Cómo usted mide el sufrimiento de un niño? 

¿Hay que llenar una copita con lágrimas?”

No hay nada que yo pueda hacer que sustituya a un padre. 

No hay nada que yo pueda hacer que sustituya el abrazo 

de ese señor que tienes ahí encerrado. 

Cuando no tienes el control de ciertas situaciones, 

te deprimes y no sabes qué hacer. 

Despues de un año encerrado 

Alfonso se enfermó de una infección en una muela 

y en lugar de darle medicina y llamar al doctor 

le daban puños de sal para que hiciera gárgaras.

El dolor era terrible y estaba sufriendo sin atención medical.

Me dijo. "Ya no aguanto, gorda. 

Perdóname. No es porque no quiera a mis hijos.

No es porque no quiera luchar. 

Es que mi cuerpo ya no aguanta.” 

Luego decidió firmar su orden de salida voluntaria

y le deportaron a Mexico. 

Ha sido muy díficil estar sola

Y poder sacar adelante a mis hijos sin Alfonso 

Tuve que poner mi tristeza y dolor a un lado.

Senti que nadie podía entender 

lo que estaba pasando en mi casa. 

El primer momento en el que yo dije, 

"Bueno, sí sirve hablar, sí sirve contar la historia,"

fue cuando Jeanette Viguerra me dió la oportunidad 

de compartir mi historia en el Capitolio.

Fuimos a hablar con varios representantes. 

Estaban trabajando en una ley que, 

en aquel entonces se llamaba Virginia Law, 

que era por otra Virginia, no por mí. 

Se trataba de hacer que la policía no cooperara con ICE, 

En este caso el probation officer 

que fue el que entregó Alfonso 

no tenía que haberlo hecho. 

Necesitaban historias reales para que los legisladores 

se dieran cuenta de lo que estaba pasando.

Ellos me introdujeron y yo le platiqué la historia. 

pero como estaba tan reciente de que Alfonso estaba encerrado 

y venía yo desvelada de que mi hijo lloraba en las noches 

y mi hija estaba en terapia porque se sentía muy mal, 

le compartí la historia y terminamos todos llorando.

Después una ley que se llama la Ley Benavides, 

que esa sí pasó y todos los senedores de Colorado 

me dijeron que gracias a historias como la mía, 

ellos entendieron que no podían dejar 

que los policías operaran con ICE, que era injusto.

Tambien fui a una manifestación en un campamento 

afuera del Centro de Detencíon GEO. 

Eramos 30 personas solamente ahí protestando. 

Jeanette y los demas lo cerraron, se encadenaron a la entrada. 

Nadie salía y nadie entraba. 

Ese día llegó la policía, llegó SWAT.

Llegaron francotiradores, una cosa tremenda. 

Yo dije, "Guao, ¿por qué le tienen miedo 

a 30 personas que están protestando pacíficamente?"

Ahí fue otro momento en el que yo dije, 

"El pueblo unido puede hacer muchas cosas".

El saber tus derechos te ayuda a sentirte más segura.

Es momento de educarnos

como nosotros inmigrantes en saber tus derechos. 

Yo sé cuáles son mis derechos 

y ya no tan fácil me van a asustar. 

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